¡Oh mujer salvadoreña!
Cuán ardua es tu labor,
pero aún más fuerte es tu
esfuerzo,
tu pasión por alimentar a
los tuyos
y tu dedicación
incomparable.
¡Oh mujer luchadora!
Tus desvelos,
tu sudor,
y tus lágrimas,
se convierten en
satisfacción y recompensa.
¡Oh mujer salvadoreña, oh
mujer luchadora!
Eres un orgullo,
eres fuerte,
eres digna de admirar.
Poema inspirado en una fotografía tomada y presentada en clases por el
- Lic. Carlos Virgilio Marín Alfaro, de una mujer salvadoreña haciendo tortillas.
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