Los frutos del espíritu,
el aire que respiramos,
las energías que renovamos
con gran ímpetu,
hasta la tierra que
habitamos.
Los seres vivos que nos
rodean,
la bendita comunión
y las emociones que se nos
crean
con cada canción.
Generan en el alma
una profunda gratitud,
una gran calma
y un positivo cambio de
actitud.
Por la creación y la vida
siento un agradecimiento
sagrado
que no hay quién lo mida
ni lo haga de lado,
¡gracias vida, gracias
tierra, GRACIAS DIOS!
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