CUENTO


EL LEOPARDO Y LA GACELA


Un leopardo se cruzaba por las oscuras selvas de Kenia, hambriento, buscaba algo para saciar su apetito, los roedores que eran presa fácil; resultaron ser más rápidos que el feroz felino, lo cual hacia que estos se le escaparan de sus garras. Al ver que no podía cazar a ningún animal que le quitara el hambre se acostó y cerro lo ojos, en un breve momento escucho unos lloriqueos a lo lejos; camino hasta llegar al lugar donde se escuchaban los lloriqueos y encontró a una pequeña gacela, que estaba triste porque su madre había muerto. En ese entonces el leopardo sintió que era el momento indicado para comer algo, pero al ver a la pequeña gacelita triste sintió un dolor y tristeza por ella, entonces dejo de sacar sus colmillos y sus garras. Entonces el leopardo le pregunto qué ¿Por qué lloras?, y la gacela respondió: “perdí a mi mama”, entonces la gacela le pidió al leopardo que la matara ya que había perdido lo que más amaba. Pero el leopardo se negó y solo le dijo “levántate”.

Entonces el felino le dijo a la gacela que caminara con ella. La gacela accedió y mientras juntos caminaban por el bosque africano el leopardo le dijo a la gacela que tenía que ser fuerte y superar la perdida que había tenido, ya que ella estaba muy joven para morir; y que tenía una vida por delante. El leopardo le dio ánimos a la gacelita enseñándole como era la vida de andar solo en la sabana llena de animales salvajes y otros agresivos con sed de matar. Al siguiente día el leopardo le enseño a varias pruebas de supervivencia a la gacelita para que esta cuando creciera pudiera superara todo peligro que se le atravesara, le dio un recorrido por toda el área territorial del leopardo donde se encontraban también otros depredadores y herbívoros; también llevó a la pequeña mamífera a conocer otros amigos para que no estuviera sola en momento de ayuda. Luego ambos comieron juntos según era su dieta y después descansaron, la gacela estaba tan agradecida con el leopardo que hasta le llego a decir que era un papa para ella.

Ambos se retiraron para diferentes lugares al caer la noche pues debían descansar, en especial la gacela para iniciar su etapa como solitaria andando sola en las sabanas de África.

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