La isla de la felicidad - Cuento



LA ISLA DE LA FELICIDAD

Luego de tantos años de pensarlo y meditarlo por fin decidí embarcarme en mi viaje en busca de la isla de la felicidad. Todo empezó cuando era tan solo un niño, mi padre me contó la historia de una isla donde podías olvidarte de todo lo malo y ser completamente feliz. Mi padre dedico su vida a la búsqueda de esa maravillosa isla, pero murió sin lograr su más grande anhelo. Pasaron los años y yo deje de ser ese niño que soñaba con cumplir el sueño de su padre. Mi vida se volvió monótona, me casé y tuve un hijo, conseguí un empleo como cajero en un supermercado y pasaban los años y entre más pasaba el tiempo más agobiado me sentía, no era feliz.

Un día mientras ordenaba el ático, encontré un dibujo que hice de la isla de la felicidad, al ver el dibujo viajé en el tiempo y volví a ser ese niño que deseaba encontrar la isla de la felicidad. Seguí buscando entre mis cosas y encontré un mapa que era de mi padre y fue ahí que lo decidí, tenia que cumplir mi sueño y el de mi padre.

Eran las 12 de la medianoche, tomé una pequeña maleta y salí sigilosamente sin despertar a mi esposa y a mi hijo, estaba decido a empezar con mi aventura. Seguí las instrucciones del mapa, que me llevaron a una cabaña, toqué la puerta y salió una viejecilla, de nombre Esperanza, que al verme me dijo que me había esperado por años, yo no entendía lo que estaba sucediendo. La anciana me hizo pasar y nos sentamos en un sofá cerca de la chimenea, me contó de la isla de la felicidad y de sus guardianes, los cuales me habrían elegido para conocer la isla. Esperanza me dijo que me esperaba un largo viaje y me entrego una caja con objetos que según ella me ayudarían en mi travesía. En la caja había una espada de madera, una brújula, y portarretrato. Yo no entendía como esas cosas tan simples podrian ayudarme en mi viaje. Sin embargo, Esperanza me dijo que durante mi viaje encontraría el significado de cada uno de ellos.

A la mañana siguiente continúe con mi viaje, luego de caminar por varias horas decidí descansar un poco bajo la sombra de un árbol, mientras estaba reposando se acerco a mi un niño y me dijo que quería jugar con él, accedí a jugar con el niño y este me dijo que en la caja encontraría una espada de madera con la cual podríamos jugar, mientras jugábamos recordé mis días de infancia y esas horas de risas y diversión que viví al lado de mi padre. Después de un rato el niño se marchó y me dijo que nunca debía dejar de jugar, sus palabras me hicieron recordar mi infancia, saque y una fotografía que llevaba en mi maleta y la puse en el portarretrato, al hacerlo pude ver muchos recuerdos de mi infancia y como me encantaba jugar con mi padre, fue allí cuando entendí que así como mi padre me dedico un poco de su tiempo para jugar conmigo, yo también podría dedicar mi tiempo y compartir con mi pequeño  hijo y crear recuerdos que perduren para siempre en su memoria.

Luego de reflexionar emprendí nuevamente mi travesía, mientras caminaba me encontré a una bella mujer la cual me dijo que el espejo que llevaba en la caja me mostraría donde esta la isla de la felicidad, sin dudarlo saque el espejo pero al verlo solo podía ver mi propio reflejo, me quede en silencio por unos instantes hasta que la mujer me dijo que lo que veía en el espejo significaba que la felicidad estaba dentro de mí pero la brújula que también estaba en la caja me ayudaría a encontrar el camino hacia ella.
Decidí seguir el camino que la brújula apuntaba y para mi sorpresa ese camino me llevo hasta mi casa, al estar ahí me di cuenta de que todo este tiempo lo que tanto buscaba estaba ahí en mi casa con mi familia, con aquellos que quieren y a los que quiero. En ese momento abrí mis ojos, todo había sido un sueño, un sueño que me ayudo a entender que la felicidad depende de nosotros mismos y muchas veces pasamos años de nuestras vidas buscándola sin darnos cuenta de que la felicidad esta mas cerca de lo que creemos.
FIN.

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